Compartimos un documento realizado por las colegas del equipo ESI y convocamos para el día martes 8 de marzo a las 17 hs. a marchar desde el Ministerio de Seguridad (1ra Junta 2825) hacia Plaza 25 de Mayo.
Conmemoración del 8 de marzo. Día Internacional de las Mujeres 2022
En la II Conferencia Internacional de Mujeres de 1910, Clara Zetkin propuso el 8 de marzo como el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” para que se recordara a las obreras textiles muertas por defender sus derechos en 1957, como también las que murieron el 8 de marzo de 1908.
Mirando el camino recorrido a lo largo de la historia, se reconocen figuras de mujeres denunciando y rebelándose ante la desigual distribución del poder entre los géneros, luchando por el reconocimiento y la redistribución en paridad. Las revolucionarias francesas del siglo XVIII, las incipientes organizaciones de mujeres obreras en el siglo XIX y las luchas sociales encabezadas por mujeres en el siglo XX, movilizadas siempre por situaciones de inequidad e injusticia, se sintetizaron en el siglo XX como el “Siglo de la Revolución de las mujeres”.
La Conferencia Mundial de los Derechos Humanos llevada a cabo en Viena en el año 1983 declara que los derechos humanos de las mujeres y de las niñas son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales, reconociendo la urgencia para garantizar la plena participación en condiciones de igualdad de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural tanto en el ámbito público como en el privado. Desde este enfoque, la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el género, comienza a plantearse como uno de los objetivos de la comunidad internacional y una responsabilidad de los Estados en todas las jurisdicciones.
Si bien se ha avanzado y mucho hacia la paridad en el ejercicio de derechos entre varones y mujeres, se profundizaron nichos de injusticia entre los géneros e intragénero, considerando clase, etnia, raza, edad, ubicación geopolítica, orientación sexual, identidad sexual.
La justicia de género es una construcción colectiva que requiere de la plena responsabilidad de los estados, en todas las jurisdicciones y en los tres poderes.
LA DEUDA ES CON NOSOTRAS Y NOSOTRES. NUESTROS CUERPOS, NUESTROS TERRITORIOS.
EXIGIMOS SOBERANÍA PLENA.